Arqveología de Lvgo

Los primeros datos sobre los restos arqueológicos de la antigua Lucus Augusti aparecen en el s. XVI, y posteriormente se conocerán más gracias sobre todo a la obra de Pallares y Gayoso (Argos Divina, 1700). Será a partir del s. XIX cuando se generalicen las noticias sobre nuevos hallazgos fortuítos, como el descubrimiento del afamado mosaico de Batitales (1842) y ya en el s. XX, cabe destacar los estudios de destacados historiadores y eruditos locales.

El año 1986 constituye un punto de inflexión para la arqueología y la ciudad de Lugo. Todo empezó con la construcción de tres aparcamientos subterráneos en el casco histórico de la ciudad: plazas de Sto Domingo, Ferrol y Constitución. En la plaza de Sto Domingo, se descubren los restos de una gran domus con mosaicos y una calzada romanas. Una necrópolis de incineración con más de 66 enterramientos apareció en el subsuelo de la plaza del Ferrol, junto con tres hornos alfareros y restos del acueducto.

 

Al mismo tiempo que se finaliza la excavación de las plazas, en agosto del mismo año, se acometen las excavaciones de los primeros solares privados en la ciudad, en la calle Armanyá, donde se descubren dos magníficos mosaicos, uno de ellos decorado con la escena mitológica de Dédalo y Pasifae, permaneciendo hoy en día expuestos en el Museo Provincial de Lugo.

Entre 1987 y 1997 se consolida la arqueología urbana en Lugo, con importantes hallazgos, como los acueductos de la ciudad, tramos de calzadas o de un gran edificio termal, una gran necrópolis de inhumación en el barrio de San Roque o múltiples estructuras relacionadas con la ciudad altoimperial en el barrio de Recatelo, fuera de murallas. A finales de la década de los años 90, el control arqueológico de las obras en varias calles del casco histórico, realizado por el Servicio Municipal de Arqueología, permitirá descubrir la ubicación de la gran plaza pública: el foro. Años más tarde, en el 2002, se descubren nuevos vestigios del mosaico de Batitales en la calle Dr. Castro, y en el barrio de la Milagrosa, más restos relacionados con el acueducto romano. Durante todos estos años también se realizaron importantes intervenciones en los principales monumentos de la ciudad, como la Muralla, las Termas o el Puente Viejo.

El año 1997 significa un punto de inflexión para la arqueología lucense con la aprobación del P.E. P.R.I A partir de esta fecha se realizan los primeros proyectos de conservación in situ y visitables, como la Casa de los Mosaicos (2005), el Centro Arqueológico de San Roque (2007) o la Domus del Mitreo (2013). Otra de las modalidades de exposición de restos arqueológicos por la que se optó en Lugo, son las denominadas ventanas arqueológicas, con la conservación de restos integrados en el paisaje urbano, en espacios de ámbito público (plaza de Sta María, San Marcos, calle Dr. Castro, Círculo de las Artes, etc.).